Blog P4 :Act 3.2 “LA JUSTICIA, CAMINO GESTOR DE PAZ”

20 sep

ANALISIS, PARA LOGRAR LA PAZ,  NO BASTA CON DIBUJAR  PALOMITAS

 En el actual mundo egoísta, lleno de intolerancia e irrespeto por los demás,  para lograr crear espacios de reconciliación se hace necesario:

Educar para la lograr la paz, en ámbitos como la familia, en la escuela, en el barrio aprendiendo a respetar las ideas y los gustos individuales de cada persona. Para lograr la paz cada ser humano debe desde su responsabilidad actuar  en pro de conseguirla y mantenerla, ya que esta o el odio se genera en el corazón de cada persona.

 Las guerras que hoy vemos a nivel mundial aunque parezca increíble tienen sus raíces, en los hogares, en las escuelas,  cuando no somos capaces de amarnos unos a otros y vivir en comunidad, lo anterior indica que para contribuir con la paz hay que revisar desde nuestro interior, desde nuestros hogares y espacios en los que convivimos si que es lo que estamos haciendo a diario en la consecución de ella o por contrario generando violencia.

 Una persona de paz es una persona fuerte que sabe controlarse, no una persona débil o un cobarde que se retira ante una situación de opresión o de injusticia.  Es preciso decir lo anterior porque lo único cierto es que si no hay justicia no podría existir la paz, para el cultivo de espacios de paz se requiere de acciones justas y transparentes para todos los miembros de una familia, de un barrio de una comunidad de una sociedad.

 Para llegar a la paz se requieren de acciones decididas de manera conjunta e individual y no entrar en la comodidad de hacer algo por ella dibujando palomitas y símbolos que representen. La paz tiene un alto precio, porque es el bien más grande que los hombres están capacitados para conseguir, juntamente con la vida y la salud. Es por ello que no hay que delegar en otros un compromiso que debe ser de todos.

 Todos nuestros gestos  y acciones,  contribuyen para bien o para mal, a crear una nueva convivencia es más discutir, mantener opiniones diversas, defenderlas con fuerza no solamente está bien, sino que es una obligación. La crítica es una regla constante de la búsqueda, del uso de la razón, de la justicia,  el hecho de opinar de diversa manera y ver de modo diverso la realidad no debe convertirnos en adversarios, en enemigos declarados, en facciones encontradas y prepotentes que se desafían en base a la sola fuerza

 En fin la paz de la consecuencia de un trabajo conjunto e individual de todo ser humano que debe cultivar desde su corazón y que se vara reflejado en cada uno de los actos que realice.

 Adaptación de Tavazza,L. (1983) La paz, fruto de la justicia. Diagroup, num 10.

Barcelona

Educar para la paz y la justicia

Por Antonio M. Battro

 

En momentos de guerra, de dolor y de desesperación debemos hacer un esfuerzo para pensar y construir un mundo más justo y pacífico. Los educadores tenemos una enorme responsabilidad en esta tarea cada vez más urgente y necesaria.

Hay muchos caminos, muchas iniciativas en curso y una rica tradición pedagógica en las más diversas culturas, pero cuando explota un conflicto armado internacional, una de las primeras víctimas es la verdad. Este es el momento de abrir el diálogo y poner en práctica algunos métodos de resolución de conflictos en la escuela . Para ello podemos contar con algunos hallazgos sobre el desarrollo moral en los niños y adolescentes.

Un tema central es la “descentración”, como decía Jean Piaget, es decir, poder establecer un cambio de punto de vista, colocarse en la perspectiva del otro. Pero este paso, trascendental para las relaciones humanas, cognitivas, afectivas, sociales, políticas, no es fácil. El egocentrismo impide compartir y dialogar. Esto es clarísimo en el desarrollo infantil, donde predomina un monólogo colectivo en las primeras etapas del juego grupal, por ejemplo.

Hay pocos estudios psicológicos sobre la construcción de los procesos de paz, mientras que hemos avanzado bastante en nuestros conocimientos sobre el desarrollo de la noción y de la práctica de la justicia hasta la edad adulta.

Dicho de otro modo, podemos evaluar mejor el grado de desarrollo de un proceso “deóntico”, referido a las obligaciones y a las normas, más que el de un proceso “irónico”, ligado a la paz.

Por ejemplo, confundimos con frecuencia tres términos: las acciones pacíficas, pacifistas o pacificadoras, que es preciso distinguir. Los pacificadores deben luchar contra una corriente centrípeta que no deja lugar a la justicia. En muchos conflictos bélicos se confunden los medios con los fines y, en definitiva, el ser humano es tratado como un objeto, como un instrumento, no como un sujeto, como un fin en sí mismo.

Las relaciones entre la paz y la justicia, en cambio, son determinantes. Una paz injusta no es verdadera paz. A la larga derivará, como nos enseña la historia, en una nueva guerra. Por eso es tan importante educar, simultáneamente, en los valores de la justicia y de la paz.

 LA JUSTICIA

Jesús de Nazaret, al ser interrogado por el gobernador

romano, admitió ser un rey, mas agregó: ‘Yo para esto

he nacido y para esto he venido al mundo, para dar

testimonio de la verdad’.  

 

 Pilato preguntó entonces: ‘¿Qué es la verdad?’ Es evidente que el incrédulo ro-

mano no esperaba respuesta al interrogante: el justo,

de todos modos, tampoco la dio. Lo fundamental de su

misión como rey mesiánico no era dar testimonio de la

verdad. Jesús había nacido para dar testimonio de la

Justicia, de esa Justicia que deseaba se realizara en el

reino de Dios. Y por esa Justicia fue muerto en la cruz”

Hans Kelsen

 

JUSTICIA

El término Justicia es una de las palabras más difíciles de definir y de las que más preguntas se han hecho. Filósofos, juristas, escritores, entre otros, han tratado de dar su concepto pero, ninguno se ha considerado como universal. Es por ello que surge la pregunta: ¿Qué es la Justicia? El jurista Hans Kelsen afirmó que: “No hubo pregunta alguna que haya sido planteada con más pasión, no hubo otra por la que se haya derramado tanta sangre preciosa ni tantas amargas lágrimas como por ésta; no hubo pregunta alguna acerca de la cual hayan meditado con mayor profundidad los espíritus más ilustres, desde Platón a Kant. No obstante, ahora como entonces carece de respuesta”.

Desde la época romana, la Justicia ha sido representada por la diosa Themis. La cual se presenta con el aspecto de una noble mujer empuñando en todo lo alto la espada de la ley; sosteniendo con la otra mano, la balanza de la equidad y manteniendo siempre los ojos vendados en señal de imparcialidad. Esto es, que deja caer la fuerza de la espada sobre quien trate de desequilibrar la balanza, no viendo las particularidades del individuo, sin importar que sea joven o viejo, rico o pobre, enfermo o sano, blanco o negro, virtuoso o criminal.

El sentimiento de la Justicia, la oscuridad de su noción, las discusiones y los conflictos que esta oscuridad hace surgir, existe desde que hay hombres que piensan y viven en sociedad. El hombre siempre realiza conductas a las cuales se les puede catalogar como justas o injustas. Un claro ejemplo, es cuando un individuo da muerte a otro individuo, pues aquí ya nos encontramos con la privación del valor primordial del ser humano: la vida. Porque donde hay negación de la vida o atentados contra la misma, en cualquier forma y aspecto, no hay Justicia; ya que ella es la reina y señora de todas las virtudes.

Existen dos posiciones respecto a la Justicia: la Justicia de los moralistas y la Justicia de los juristas. Los moralistas la conciben como una gran virtud, en donde el fin primordial es la perfección moral del individuo. Es así como Sócrates declaraba que la Justicia es ante todo una perfección interior, una virtud que radica en el alma. Y Aristóteles termina diciendo que la Justicia es la virtud más alta, la virtud perfecta. Por el contrario, para los juristas es el fin principal para solucionar de forma práctica y oportuna los problemas sociales que surgen de la convivencia humana, siendo esta última la que le pertenece al abogado.

Ahora surge otra pregunta: ¿En dónde se encuentra plasmada la Justicia dentro de esta convivencia humana? La respuesta no se hace esperar, la Justicia se encuentra plasmada en el Derecho, pues éste es quien, con sus normas, busca como fin dar Justicia a todos los miembros de una sociedad, pues el medio para alcanzar la Justicia es evidentemente el propio Derecho.

El Derecho es justo por naturaleza, tal como lo afirmaran los iusnaturalistas. La ley, en cambio, trata de serlo. Aquí hay que hacer una aclaración, que no es lo mismo ley que Derecho; porque toda ley es Derecho, pero no todo Derecho es ley. La ley es una parte del Derecho, ella surge de él, por lo que es necesario no incurrir en el error de catalogarlos como sinónimos.

Después de lo anterior, se puede ver que la Justicia es inherente al Derecho, en donde se debe tratar por igual a todos los individuos, no restringiéndoles su libertad de actuar, siempre y cuando ésta no dañe a los miembros de la sociedad.

El Derecho es justo, no obstante, son los seres humanos los que lo hacen injusto puesto que los legisladores hacen el Derecho positivo y éste es el que debe ser observado por todos. Los positivistas consideran que por Justicia debe entenderse la legalidad, el riguroso apego a la ley, o sea, la imparcial y correcta aplicación e interpretación del Derecho positivo. Pero, en uno de los mandamientos del abogado que da Couture, sostiene: “Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia, lucha por la Justicia”. Esto significa que la Justicia está por encima del propio Derecho, pero del derecho positivo.

El Derecho es en sí el que radica en el pensamiento, en las ideas, en la doctrina que los estudiosos de esta materia realizan. En cambio, el Derecho Positivo es aquél que el legislador crea, y en la mayoría de las ocasiones sin previa meditación y sin razonamiento alguno. Este Derecho es al que debe enfrentarse el abogado y lo debe hacer con el arma más poderosa: la Justicia.

Es por eso, que el estudiante de Derecho debe de prepararse conscientemente para conocer plenamente lo que es el Derecho y cómo debe alcanzar la Justicia. El abogado debe sentirlo porque ésta es inmaterial no puede ser captada por los sentidos. Cada acto del abogado debe ser una impresión de su fe en la Justicia; porque la Justicia es para el abogado como Dios para el creyente.

Si se pudiera enseñar la Justicia, no sería dando teorías ni explicaciones, sino comportándose de una manera recta y conciente, asumiendo las responsabilidades de nuestros propios actos. Sócrates nos dejó este legado, que a pesar de haber sido juzgado y sentenciado a muerte por leyes injustas, decía que más injusto sería no cumplir con la ley, porque cumplir con la ley es cumplir con la Justicia.

Se debe dejar en claro, que todos aquellos jueces impartidores de Justicia, deben de hacerlo, no conforme a Derecho sino conforme a la propia Justicia. Así como el profeta Isaías dijo: “Y ciertamente haré del Derecho el cordel de medir y de la Justicia el instrumento de nivelar”.

Después de haber hecho el análisis anterior con respecto de la Justicia, encontramos que no hay una definición clara aceptada por todos. Desde la antigüedad los grandes pensadores han tratado de dar un concepto claro de este término, ya que es un tema que puede ser encarado bajo tantas facetas y del cual se ha escrito tanto y con tanta pasión, por lo que se presenta tan impreciso.

La Justicia carece de realidad material, no puede ser pesada, palpable ni medida y, además, se muestra constantemente huidiza ante los esfuerzos de asirla palpablemente. Porque ¿quién puede negar que cambia constantemente?

Tampoco podemos negar a la Justicia como una parte de la moral y al igual que ella, cambia según el lugar, según la época y según el tiempo, sin embargo la Justicia podrá cambiar pero siempre será el valor supremo de toda moral y sobre todo del propio Derecho.

Lic. Edgar Martínez Cruz

edmartinezc@yahoo.com.mx

 

 FRASES DE PAZ

-      No hay camino para la paz, la paz es el camino.

Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

-      Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz.

Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

-      La paz comienza con una sonrisa.

Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) Misionera yugoslava nacionalizada india. 

-      Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia, y solidaridad.

Juan Pablo II (1920-2005) Papa de la iglesia católica.

-      Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.

Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.

 

 FRASES DE JUSTICIA

-       Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria.

Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

-      ¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.

Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

-      El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto.

Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino

POEMAS POR LA PAZ

 
Los niños piden juguetes,
los presos la libertad,
y yo le pido a la PAZ
que no nos deje jamás.
La paz es justicia,
la justicia es amor,
y el amor es todo
lo que quiero yo.
Suma tu alegría,
resta tu crueldad,
multiplica los amigos
y no te olvides de la PAZ.
La paz es amor,
la paz es amistad,
deja la guerra
y vamos a jugar
en libertad”.

Verónica Barbero, Laura Culpián e Isabel Mª Cabrerizo. 1º ESO

 

 
“La paz es amor, amistad, cariño y solidaridad.
La paz es hacer el bien y no criticar a los demás.
No quiero más guerras porque está mal,
yo sólo quiero que vivamos en paz”.

Sandra Quesada Díaz. 1º ESO

QUEREMOS JUSTICIA

Queremos justicia

Somos los del pueblo

Hijos de esta patria

Hombres y mujeres

Sedientos de Paz.

 Queremos justicia

Queremos vivir

Tenemos derechos

Queremos lo nuestro

La tierra y el pan.

 Queremos justicia

Salud y trabajo

Hermanos unidos

Estamos pidiendo

La vida mejor.

Queremos justicia

Y no impunidad

Queremos justicia

Queremos justicia

Y no corrupción.

(Estribillo): “Queremos Justicia” es un canto de esperanza.

Un reclamo y una oración de la gente de todos los pueblos del mundo.

Esta canción no tiene patria ni bandera; solo tiene sentimiento.

“Queremos Justicia” palpita en el corazón de hombres y mujeres

Y grita en las venas de los que luchan por la libertad.

Para vivir necesitamos paz.

Y para la paz del mundo…  queremos justicia.

Autor: Miguel Angel Ortigoza García

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: